GIANNA RICCI
Después de compartir una sonrisa y levantarnos de la mesa, no pude contenerme más y lo abracé, aunque mi bebé se interpusiera entre los dos y se sacudiera en cuanto sintió la presión del abrazo, haciéndonos reír tenuemente.
—Algo me dice que será una niña… —dijo posando su mano en mi vientre con dulzura.
—¿Una niña? —pregunté confundida. Hasta ese momento planeaba que fuera un varón, o esa era la impresión que me daba.
—No… es niña, lo sé —contestó emocionado.
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Llegué al edifici