MATÍAS ZANNIER
—Vi que hay limones en la cesta. ¿Quieres agua de limón? —preguntó Gianna tomando un par de limones en cada mano—. ¿Sabes si dejó también la azúcar? Está en el bote marrón.
Volteé aún escéptico hacia la encimera. Cuando destapé el bote, efectivamente ahí estaba el azúcar.
—Dijiste que ese hombre, el señor Valencia, ¿es tu padre? —pregunté acercándole el bote mientras ella se ponía rígida, incluso palideció.
—¿Dije «padre»? —contestó divertida—. De seguro me confundí.
—El señor