GIANNA RICCI
—¿Tú? —preguntó Christian con media sonrisa—. Después de nuestro último encuentro no creí que te darían ganas de defenderme.
—Bueno, soy abogado… voy donde hay dinero —contestó Matías con media sonrisa, pero bastante desanimado, y regresó a la mesa—. Tenemos que hablar… No importa si eres culpable, necesito saber lo que ocurrió en verdad.
—Es sencillo… Sartori sobornó a los guardias de seguridad del centro comercial el día que fui por Gianna a su trabajo...
—¿Trabajo?
—Sí, tengo un