94. Agotamiento y una promesa de graduación
Elara se quedó petrificada en el umbral del garaje subterráneo. El aire en la estancia se sentía frío, pero la escena que tenía ante sí logró que su sangre se estremeciera con calidez.
Jaxon estaba sentado en una vieja silla de madera junto a la mesa de herramientas. El hombre mantenía la cabeza gacha, escondiendo el rostro entre las palmas de sus manos. Seguía llevando la misma camiseta negra de la noche anterior. La postura de su cuerpo irradiaba un agotamiento abrumador. El hombre que solía e