99. Al borde del desastre
—¿Dos horas? —exclamó Elara en un grito ahogado. La chica saltó de la cama, cubriéndose el cuerpo con la manta—. Jaxon, ¿dónde está mi ropa?
—Tranquila, El —respondió Jaxon. Su voz era sumamente serena, en marcado contraste con el pánico de la chica. Jaxon volvió a dejar el teléfono en el suelo. Se levantó de la cama con naturalidad.
—¡¿Cómo quieres que esté tranquila?! —Elara recogió su camiseta de dormir, que estaba tirada cerca de una de las patas de la mesa. Le temblaban las manos con viole