10. La primera batalla en la jaula de oro
—Yo... no tenía intención de escuchar a escondidas —dijo Elara en voz baja, presa del pánico—. Estaba buscando un libro de consulta, y entonces tú y tu padre entraron...
—Cierra la boca. —La interrupción de Jaxon fue tan afilada como una cuchilla. Su mirada volvió a clavarse en el objeto de cubierta de cuero negro. La vena de su sien palpitaba salvajemente—. Dámelo.
—Jaxon, puedo explicarlo. Este libro se cayó y...
En un movimiento cegadoramente rápido, la enorme mano de Jaxon agarró la muñ