CAMIL DE LA FUENTE
Quedé totalmente boquiabierta, para ser eso una «prometida»; el modo frío y arrogante de tratarla me dejó estupefacta, pero con un extraño sabor de boca.
Repasé el semblante de Farid, y luego la actitud de la muchacha hacía él. Era evidente que él no le era indiferente, le gustaba… ¿Y cómo no? Si el bendito arábe está como quiere.
A la única persona que no le gusta Farid es a Mara de La Fuente, y nunca tuve claro el verdadero por qué. El árabe es guapo, como pocos hombres qu