TRES DISPAROS
FARID ARAY
Con la sangre golpeando mía sienes observo la imagen, y no creo que pueda hablar. Es más de lo que creí encontrar, demasiado para asimilar, mucho para no actuar como un animal a la defensiva ante lo que ven mis ojos.
Ese rufián la golpeó, la tuvo que haber sometido a golpes.
No alcanzó a ver del todo el rostro de Camil, pero puedo ver el hilo de sangre saliendo de su boca.
Dave me apunta con su arma. Pero eso ya no es lo que importa. Aprieto los puños a ambos lados d