SEGUNDOS…
CAMIL ARAY
Otra vez el miedo regreso con más fuerza, ese degenerado había estado amenazandome cada vez más cerca a punta de pistola para hacerme estremecer de pavor. Al principio quise no aparentar lo que estaba sintiendo, pero era casi imposible, pues el recuerdo de Magga tendida, con una pierna herida dura suficiente recordatorio de que ese maldito era capaz de cualquier cosa por salirse con lo suyo, y eso sin dudas incluido emplear sus técnicas quirúrgicas para abrirme el abdomen