SEMANA SE INCERTIDUMBRE
CAMIL ARAY
Farid, hombre inconsciente con mi sentido de la curiosidad, y lo estaba odiando por eso. Se había negado con todo su ser a revelarme algo, y solo dios sabe que le había insistido gráficamente hasta el m@ldito cansancio. Ya me sentía exasperada de tantos paños húmedos, y el árabe seguía renuente a cooperar. A veces podía ser tan necio como una mula.
Sencillamente solo había repetido también hasta el cansancio que todo estaba bien y que no ocurría nada de lo