RESULTADOS DE UN DESASTROZO ADN
CAMIL ARAY.
Salimos de la clínica, felices. Más bien radiantes y más emocionados lo creía verdaderamente imposible. Ahora si era un hecho rotundo que seríamos padres de otro bebe, uno que contaría con ambos la vida entera.
Los juegos del destino, nuestros errores pasados, los miedos y dudas, habían hecho que yo hubiera criado sola a Emira, y había sido un esfuerzo enorme con muchas noches de soledad.
Ahora reescribiríamos una historia totalmente diferente