La pequeña cicatriz se había convertido en el centro de gravedad de su universo.
Lucía había intentado calcular cuántas veces había pensado en ella desde aquella noche en el hotel. Doscientas cuarenta y siete. No, doscientas cuarenta y ocho si contaba ahora mismo, mientras fingía revisar el informe de recursos humanos que Daniel le había pedido que analizara. “Patético”, se decía a sí misma. “Absolutamente patético. Eres una mujer adulta obsesionada con una marca de nacimiento que probablemente