DIÁVOLO III. CAPÍTULO 46. Un paciente modelo
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 46. Un paciente modelo
El médico tragó saliva y asintió sin decir más. Se dio la vuelta y entró corriendo al quirófano, porque ujna autorización no valía más que su propia vida, evidentemente.
Percy se dejó caer en una silla del pasillo, con las manos en la cara después de haberle devuelto la pistola a Enrico, que se la quitó de la mano como si fuera una bomba. El mundo giraba demasiado rápido y su corazón no paraba de latir con fuerza, como si su cuerpo no aceptara detene