DIÁVOLO II. CAPÍTULO 46. Alguien más
DIÁVOLO II. CAPÍTULO 46. Alguien más
Adriano abrió los ojos lentamente, sus párpados pesaban como plomo, y la luz suave que entraba por las cortinas entreabiertas le resultó insoportablemente brillante. Una sensación de calor en su costado le recordaba el lugar donde había recibido el disparo; aunque ahora era más un dolor seco y controlado que un ardor insoportable.
Su mente se sentía pesada, como si los ecos de una pesadilla reciente no hubieran terminado de desvanecerse, pero al girar ligera