DIÁVOLO II. CAPÍTULO 47. Cada día de mi vida
DIÁVOLO II. CAPÍTULO 47. Cada día de mi vida
Eyra lo miró con preocupación y deslizó sus dedos sobre los de Adriano. Había tantas cosas que quería decirle, tantos miedos que había guardado durante las últimas horas, pero optó por cambiar el tema ligeramente.
—Lo importante es que estás aquí y estás vivo.
Adriano sonrió débilmente y levantó su mano para acariciar el rostro de Eyra.
—Gracias por salvarme la vida. —Su voz era grave, pero llena de sinceridad—. Dios sabe que no me lo merezco.
—No di