64.
CHRIS
La casa está en silencio, pero no es un silencio tranquilo. Es un silencio que cruje, que pesa, que se mete bajo la piel. Camino de un lado a otro de la sala con el teléfono en la mano, mirando la pantalla como si pudiera obligarla a encenderse con solo pensarlo. No hay mensajes nuevos. No hay llamadas. Nada.
Y eso es lo que más me altera.
Me digo que Sophie es adulta, que sabe cuidarse, que no puedo vivir reaccionando desde el miedo. Me lo repito como un mantra inútil mientras la imagen