La lluvia caía sin cesar, empapando el parabrisas del coche de Damian Arman, estacionado frente al hospital. Los limpiaparabrisas habían dejado de moverse hacía rato, permitiendo que la niebla y el agua borraran su visión. Aun así, sus ojos seguían fijos en una ventana del quinto piso —la habitación donde Joe estaba siendo atendido.
La cortina se había movido brevemente antes, revelando la silueta de Shopia y del niño.
Damian se frotó las sienes. Su enojo no se había calmado desde su confrontac