A primera hora de la mañana, la pesada puerta principal de la mansión se abrió de golpe. Los pasos pesados y rítmicos de Arrieta, Wei y Zhang retumbaron por todo el piso de mármol. El aire se volvió insoportablemente pesado.
Larius y su padre Marco los esperaban en la antesala. Larius dio tres pasos al frente, parándose derecho, con la vista al frente, como el soldado que sabe que va a recibir un castigo pero se niega a doblar la rodilla.
Wei caminó hacia él lentamente. Sus ojos oscuros no most