Mientras tanto, en una de las oficinas privadas del hospital, Thiago permanecía concentrado frente a su computadora portátil. Por orden estricta de la matriarca Cassandra, se encontraba auditando y cruzando información sobre el historial médico y los antecedentes de Tamara, la mujer que rondaba cerca de Damián. Thiago revisaba cada archivo con la frialdad y el rigor analítico que caracterizaban a los hombres de su estirpe.
En ese mismo momento, los pasos apresurados de Anaís resonaban en el pas