Capítulo sesenta.
Espero a que se haga la hora en la que la rubia vuelva a la habitación.
Estoy decidida. Voy a hacerlo.
Me convenzo todo el maldito rato de que es lo mejor.
De que tengo que arriesgarme.
Aprovecho para oír el silencio. Todo es tan extraño... Ni siquiera se escucha nada del otro lado de las paredes. Son fuertes.
No oigo a nadie hace horas, desde que la rubia vino. Cierro los ojos con fuerza. De solo imaginar lo que le hicieron a Eric, me estremezco. Se me encoje el corazón.
Tengo ganas de vomitar