Capítulo dieciocho.
Mi respiración está fallando.
Apenas puedo controlar mis manos temblorosas.
Loan me ha quitado el ramo de rosas y las dejo a un costado de mi escritorio, sin embargo, no puedo tranquilizarme. Esto no debería estar pasando.
Él está tan cerca mío que aterra. No se deja ver pero reparte sus rastros por todos lados. Sabe donde buscarme, sabe donde puede acabar conmigo si quisiera y no lo está haciendo. No quiero preguntarme el porqué. ¿A qué espera tanto?¿Este sera su juego hasta que se aburra y va