Capítulo diecinueve.
Las semanas siguientes pasan sin ningún tipo de inconveniente.
No hubo más cartas inesperadas, no hubo regalo de flores ni mensajes extraños. Todo transcurrió sin problema, y una parte de mi se alegra de ello. Todavía no me olvido de mi ataque de aquel día. Al parecer nadie más toco el tema y Max tampoco me ha vuelto a preguntar, pero sé que solo lo hacen para no incomodarme. Lo hacen porque saben que es un tema dificil de dirigir para mi.
Y eso ayudó a que pudiera relajarme. A no sentir que me