Leonardo
El motor del auto zumbaba bajo mis manos, un murmullo constante que no lograba acallar las ideas que se atropellaban en mi mente. Las luces de la ciudad se deshacían en el retrovisor, como si el mundo quedara atrás, desdibujado por la distancia y la incertidumbre.
Clara iba en silencio a mi lado. Tenía la mirada fija en la carretera, la mandíbula apretada, los dedos crispados en el borde del asiento. La misma mano que había rozado la mía minutos antes ahora parecía lejana, ajena. Como s