Leonardo
La decisión estaba tomada, pero la ejecución era otra historia. Cada objeto en el apartamento de Clara me recordaba su presencia: el olor de su perfume en el aire, los libros apilados en su escritorio, la forma en que la luz del sol se colaba por las cortinas de la sala, iluminando el espacio donde tantas noches habíamos compartido el silencio. Empacar fue un proceso mecánico, casi doloroso, cada camisa que doblaba, cada libro que guardaba, un recordatorio de lo que dejaba atrás.
Clara