23. EL CANTO DE LA LUNA

Los lobeznos se acostaron en sus camas. Lucie por ser la más pequeña se recostó en mi regazo. Miré a través de la ventana, el brillo de la luna y rogué para no defraudar esas caritas. Jamás había intentado el canto de la Luna; yo era una Beta: preparada para la batalla, para empuñar cuchillos, no para abrazar lobeznos. Ahora me veía enfrentada a desempeñar un rol para el que había sido desechada.

Cerré mis ojos e inhalé el aire 

Bajo el plomo de la noche

tu manada va a temblar

si el miedo muerde sus costillas

Mi canción les dará paz

Sopla viento, sopla fuerte

pasa cerca del portal

Trae mi voz por las montañas

que los vuelva a despertar 

Cuando el bosque se hace hielo

y la sangre dice “ven”, 

Alfa mío, lobo firme

Con mi voz te abrazaré

Sopla viento, sopla fuerte

pasa cerca del portal

Trae mi voz por las montañas

que los vuelva a despertar

Si un cachorro tiembla solo, 

Si el dolor quiere volver,

y cuando aúllen en la altura,

yo responderé otra vez

Sopla viento, sopla fuerte

pasa cerca del portal

Trae mi voz por las montañas

que los vuelva a despertar

Sentí como los cachorros eran envueltos por la paz de mi voz y poco a poco fueron quedándose dormidos, muy tranquilos. 

Me levanté de la cama con suavidad y arropé a Lucie.  La maestra Clark se acercó a mí.

- Esto es increíble… - susurró - No es habitual que logren conciliar el sueño de este modo. 

- Deben haber estado exhaustos… - intenté darle una explicación.

- Alex - me dijo - Todos estos cachorros perdieron a sus familias en circunstancias muy dolorosas, muchos aún lloran cada noche por haber visto morir a sus padres, protegiendolos. La muerte de los padres de Lucie, por ejemplo, fue hace solo dos meses. Es solo una lobezna de cuatro años. Alfa Ryan hizo todo para traerla hasta aquí. Jamás habíamos tenido a una Luna que pudiese calmar el dolor en los corazones de estos pequeños. Como sabes, nuestra Luna murió hace muchos años y Alfa Ryan aún no tiene a su pareja junto a él. Tenerte aquí, es un alivio y una alegría para estos pequeños. 

- Soy una Luna rechazada. Jamás pensé que los dones no se revocaran con el rechazo…

- Pues, es una fortuna que no sea así.

- Volveré al campus - le dije

- Puedes quedarte aquí, si quieres. Hay una habitación disponible y lista, por si quieres pasar aquí la noche y descansar.

Lo pensé y asentí. Entré a la habitación y fui de inmediato a acostarme, ya que estaba cansada. Para que el canto de la luna funcione, requiere liberar energía… no es que se pierda energía al punto del desmayo, pero sí agota un poco. 

Recosté mi cabeza en la almohada. Sentí un leve aroma a bosque y sándalo ¿Sería mi imaginación? Mi olfato era muy malo desde que bloqueé a mi loba. No estaba segura, sin embargo, ese leve aroma me ayudó a relajarme y quedarme dormida rápidamente.

Estaba sumida en el sueño, cuando una sensación extraña irrumpió y desperté. Me vi envuelta en llamas ¿Qué estaba pasando? 

La habitación se estaba incendiando. Me incorporé rápidamente con dificultad. Me tapé la boca y la nariz con una manta, para dejar de inhalar el humo que podía hacerme perder la consciencia, el fuego se estaba extendiendo rápidamente por la enorme casa de madera. Salí de la habitación y corrí hasta el cuarto de los lobeznos. 

- ¡Alex! - gritó la maestra Clack - ¡Los cachorros están atrapados! No puedo abrir la puerta. Se escuchaban los gritos de los niños, la puerta se abría hacia adentro y ellos empujaban hacia afuera. 

- El fuego se está extendiendo muy rápido. Salga, maestra Clack - le dije - Abriré la puerta y sacaré los cachorros por la ventana. 

La maestra Clack corrió entre las llamas para salir de la mansión. Rogué para que lograra escapar del fuego sin problemas. 

- ¡Cachorros! - Ellos gritaban y no me escuchaban

Si el canto de Luna estaba activo en mi, quizás el “comando Alfa” también. Es el que utiliza el Alfa y la Luna para que los lobos obedezcan sin oponerse. Se usa en pocas ocaciones, pero esta vez era necesario. Rogué para lograrlo.

- CACHORROS APÁRTENSE DE LA PUERTA 

De inmediato, se produjo el silencio en la habitación y sentí que los cachorros dejaban de empujar la puerta. Empujé la puerta de un golpe con mi hombro y esta se abrió. Los cachorros estaban asustados. 

- Tranquilos, pequeños. Vamos a la ventana. 

Corrimos hasta la ventana. En la habitación de los cachorros aún no había fuego, pero sí mucho humo. Rogaba para que ninguno de los cachorros se desmayara por inhalarlo.

El seguro de la ventana estaba atorado y no podía abrirlo. No había tiempo

- Cachorros, háganse hacia atrás - les ordené.

Los cachorros se alejaron de la ventana y quebré de una patada los vidrios, sentí como algunos se enterraban en la piel de mi pierna. Pero eso era un problema para la Alex del futuro. Quebré bien todos los vidrios, para que los cachorros no se fueran a hacer daño. Sentía que mis pulmones no estaban recibiendo el suficiente oxígeno, pero no podía detenerme a pensar en ello.

- Davis, tu vas a ayudarme - Lo miré y él asintió con valor. 

Davis fue el primero en bajar, con Lucie agarrada de sus hombros. Yo fui ayudando a los cachorros a salir por la ventana y Davis los recibía abajo. El fuego estaba entrando a la habitación de los lobeznos y noté como los lobos empezaban a aparecer en el portal de la mansión.

- Blaise, tú eres el último - El humo estaba empezando a afectarme y mi pierna estaba sangrando, me sentía débil.

- No te dejaré sola, Luna. 

- Yo iré detrás de ti, Blaise. Ahora baja. 

Blaise bajó a regañadientes y en ese momento, mi cuerpo se desvaneció, en el peor de los momentos posible. Mis ojos se cerraron, mi cuerpo no respondía. Estaba segura de que iba a morir. Que triste final, pensé; pero con la tranquilidad de que, los cachorros estaban a salvo. 

Nada más podía hacer, sentía mucho sueño y mi cuerpo se entregó a sucumbir en medio del fuego que estaba cada vez más cerca. Mis ojos se cerraron poco a poco hasta no ver la luz.

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