Mundo ficciónIniciar sesiónBosque… Sándalo…
- ¡Alex!
Escuchaba una voz en algún lugar muy lejos. Sentía como alguien movía mi cuerpo, pero cada sensación era tan lejana, que no podía dilucidar si era algo real o si mi mente lo estaba inventando.
- ¡No va a morir, maldita sea!
Nuevamente su voz. Una voz familiar que me traía de vuelta.
Sentí como unos brazos me rodearon. Sentí su calor y la firmeza de sus músculos. Intenté mover mis manos y estas se apoyaron en su pecho. Estaba a salvo, envuelta en bosque y sándalo o tal vez ya estaba muerta, experimentando mi último sueño antes de dejar por completo este plano.
- No te irás, Alex ¡Te ordeno que no me dejes!
Me apretó con más fuerza y sentí como la oscuridad me envolvió por completo.
Pensé que ese sería mi final. No sé cuánto tiempo transcurrió. Pero, poco a poco mi cuerpo volvió a sentir y mi cabeza regresó a su lucidez. Escuché el ruido de máquinas a mi alrededor y mis brazos estaban conectados a cables.
Estaba en una sala de hospital… otra vez. En este poco tiempo que llevo perteneciendo a la Manada Goldenmoon, ya he pasado dos veces por un hospital… será un milagro si sobrevivo un año.
Abrí los ojos, una joven enfermera revisaba el suero intravenoso. En cuanto percibió mi mirada, giró con una sonrisa.
- Ya has despertado
- ¿Estoy en el hospital? O aquí firmo mi pasaporte para la siguiente vida… - bromeé. La enfermera me miró y sonrió.
- No, pero si continúas con esta rutina de venir cada mes, ten por seguro que, de un momento a otro, abrirás los ojos y sí tendrás que firmar.
- Lo tendré presente… - dije sentándome con esfuerzo - Pero que quede por escrito, que en mi próxima vida, quiero una que sea más fácil. Tal vez de oruga, o de lombriz… no he visto peleas de lombrices.
- Si reencarnas en una, es seguro que tu las inventarías - Escuché una voz poco animada - Miré hacia la puerta de entrada y estaba allí Alfa Ryan.
- A-alfa Ryan… - lo miré estupefacta. ¿Qué hacía allí?
- Tu madre se fue hace unos minutos a descansar - Comentó Ryan - Estuvo aquí toda la noche.
- ¿Los cachorros? ¿Cómo están? - pregunté preocupada.
- Todos bien, gracias a ti. Preguntando cada cinco minutos cómo está su Luna. Lucie ya me advirtió que no aceptará a otra Luna en la manada, Davis haciéndose el fuerte, pero es el más preocupado y Blaise quiere casarse contigo.
- Ouu.. gracias - dije con una sonrisa.
- ¿Aceptarás su propuesta? - dijo con una risa burlona.
- Es un lobito caballeroso - Argumenté
- Tiene doce años…
- No veo a nadie haciendo fila para ocupar el puesto… - bromeé divertida. Ryan me observó por un momento.
- Me alegra saber que estás mejor, conejo. Debo irme… tengo asuntos que atender - Se volteó para irse.
- Alfa Ryan - Lo detuve. Se volteó - Perdón, por todo. Siento no haber confiado en tu palabra. Y gracias.
- Descuida… - dijo con una sonrisa - Te lo cobraré en el futuro - guiñó un ojo. Luego volteó y se fue.
¿Qué fue lo que quiso decir con ”Te lo cobraré en el futuro”?
Al volver al campus, todos hablaban de lo mismo: El día del accidente, habían visto a Alfa Ryan corriendo con una loba en sus brazos. El rostro de Alfa Ryan, el día del accidente, estaba pálido y gritaba a la loba para que despertara. No podía recordar nada de eso; mis recuerdos eran muy vagos.
Luego de unos días y terminadas las investigaciones, llegaron a la conclusión de que el incendio había sido provocado y que había iniciado en mi habitación. Alguien había intentado quitarme la vida, sin importarle que estuviera en juego también, las vidas de los cachorros. Por supuesto, el nombre de cierta licántropa desequilibrada vino a mi mente; pero esta sería una acusación demasiado grave y sin fundamentos.
Llegué a los entrenamientos y el aire se sentía extraño. Los saludos que usualmente recibía, esta vez fueron diferentes. De repente, entre los guerreros, encontré un rostro afable. Sonreí al verlo al fin.
- Kael - Dije. Se acercó y nos abrazamos.
- ¿Cómo estás salvadora de cachorros? - dijo Kael con una sonrisa.
- Estoy bien, casi recuerda al cien por ciento.
- Me alegra oírlo… lástima que no estuve aquí para verte en acción - Se cruzó de brazos
- ¿Y tú? Llevas muchas lunas fuera - lo interpelé.
- Ya sabes… si el Alfa ordena…
- Lo sé… - dije - ¿Pero es tan delicado, que no puedes ni siquiera decirme a mí?
- mmm… - pensó - Sí… más o menos.
- Está bien… no te insistiré - Dije.
Uno de los guerreros, Owen, pasó junto a nosotros, no quiso saludarme.
- ¿Qué mosca les picó? - Me preguntó Kael
- No tengo ni idea - le dije - Pero están así desde que llegué.
Entró Alfa Ryan y todos entramos en formación.
Alfa Ryan miró a cada uno, estábamos todos allí. Inició sus palabras de inicio.
- Bien. Hoy entrenaremos resistencia. Hagan grupos de tres guerreros.
Me moví de mi posición, junto a Kael, para obedecer a las instrucciones, pero ningún otro guerrero lo hizo, permanecieron en formación, estáticos, como si un hada de hielo los hubiese congelado en ese lugar.
Alfa Ryan observó el escenario y arrugó el semblante.
- ¿Qué está pasando aquí? Dijo Alfa Ryan
- Alfa - inició Owen, que se encontraba en la primera fila - pedimos un momento de su tiempo.
- Habla ya
- Jamás en la historia de nuestro grupo - inició Owen - se ha dicho nada en contra de los guerreros Elite. Hemos mantenido una reputación intachable a lo largo de todas las manadas de la región.
- Me estás relatando lo que es obvio - dijo cabreado Alfa Ryan.
- Sin embargo, esto cambió. Han corrido rumores, que manchan la reputación de todos los guerreros Elite.
- ¿Qué rumores?
- Mi Alfa, han corrido rumores sobre nuestra compañera Alexandra Taylor.
- Alex - corregí. Y luego abrí los ojos - Espera… ¿Rumores sobre mí?
- Los rumores - continuó Owen - hablan de que nuestro Alfa tiene cierta preferencia por la loba Omega, y que es la razón por la que está en este grupo, no porque tenga las habilidades suficientes para pertenecer a los guerreros Elite. Las habladurías se fundamentan en la forma poco regular en la que nuestra compañera Taylor llegó hasta aquí. Todos los guerreros Elite hemos tenido que pasar por pruebas para llegar hasta aquí.
- Claro que hubo pruebas… - dijo Alfa Ryan - Yo mismo la probé.
- Ese es otro detalle. Las habladurías dicen que, precisamente usted “la probó” … y es la razón por la que está en el grupo. Que la tiene aquí para su alivio personal.
Alfa Ryan golpeó al guerrero en el estómago y este cayó. Kael me abrazó, intentando cubrirme de toda la situación embarazosa que estaba viviendo. En el suelo, arrodillado y faltándole el aire, Owen continuó.
- Nuestra única petición, Alfa. Es que pare estas habladurías.
- ¡¡Debe hacer algo al respecto, Alfa!! - gritaron todos, arrodillándose en formación.
Miré a Alfa Ryan y él a mí. ¿Iba a echarme de los guerreros Elite?







