19. EL VÍNCULO

RYAN

Estaba cansado, aquella tarde, más que físico, mi cansancio era mental. ¿Cómo en tan poco tiempo, había pasado de casi besar a Alex y esto? Esa loca de Madison, declarando que era mi pareja… ¡Alex ha sido, es y será mi pareja! Justo cuando pensaba que habíamos logrado un avance, cuando ella se estaba mostrando como verdaderamente era, cuando los entrenamientos empezaban a ir bien. aparece esta licántropa desesperante a arruinarlo todo.

“Escúcheme, Alfa Ryan. yo no seré la amante. Pensé que había quedado claro, después de nuestra conversación. No me interesa su posición, no me interesa el estatus que pueda darme y yo no soy una loba con quien se pueda jugar”

Recordaba sus palabras.

<<Es una reina>> me dije. No importa si nació siendo una Omega, o que no posea un lobo, ella es una reina. Maravillosa, decidida, astuta, que no se deja engañar y nadie puede jugar con ella. Su sola presencia me volvía loco y estaba llegando a ese punto de no retorno en que me volvería posesivo y no querría apartarme jamás de ella. 

Me encantaba sentir toda la fuerza de su carácter, incluso aunque el rechazado y acusado fuese yo. Jamás conocí a una loba con tanta autoridad y poder para liderar. Y era mía. 

<<Tuya… en tus sueños sucios, humano. Estás más lejos de ella que nunca>> dijo Raven, explotando mi burbuja de ensoñación. 

<<Este es solo un impasse, pulgoso. Pero ya verás que podremos solucionarlo y tendremos a nuestra reina en nuestros brazos>>

<<Si tú, como no… un impasse>> Se burló el chucho molesto <<A ver, dime. ¿Dónde y con quién está Alex ahora?>>

<<Ya lo sabes, Raven…>> dije cabreado <<Ya sabes que está con el vampiro tres cuartos>> 

<<¡JA! Te lo dije… Según mis cálculos, el vampiro te gana por goleada>>

<<Y tú desde cuándo sabes contar, perro sarnoso>>

No quise cenar, necesitaba recostarme y analizar todo con tranquilidad. Cuando sentí en mi interior, algo que jamás había sentido. Un extraño ardor en mi pecho que me llamaba a correr a su encuentro. 

<<Alex>> Dije 

<<No puede ser… es el vínculo de pareja>> Dijo Raven

<<¿Cómo es posible?>> 

<<No lo sé… sin loba no hay vínculo. Pero algo es seguro>> Dijo el Chucho. No necesitó terminar la frase

<<Alex está en peligro>>

Salí veloz de la casa de la manada y me convertí en mi lobo. Raven corrió a través de las calles de la manada, siendo guiado por el vestigio de vínculo que podía percibir. La tormenta de nieve estaba iniciando y ya todos estaban en sus casas. Llegué hasta uno de los puestos de vigilancia.

<<No puede ser>> dije

<<Alex está fuera del territorio>>

Di la orden para que abrieran las puertas, y lo hicieron inmediatamente, Raven continuó corriendo. La nevada se estaba haciendo más espesa. Me detuve por un momento. Sentí su olor, el nardo y el jazmín se mezclaban con sangre, su sangre, pero también la de otros lobos y veneno. Miré a mi alrededor. Algunos cuerpos esparcidos, ya estaban siendo cubiertos por la nieve. Alex no podía estar allí. 

<<Rastrea el vínculo, Raven>> dije

<<Sí, ya lo encontré… es muy leve, pero aún está allí>>

Corrimos un poco más hasta llegar frente a una cueva. 

<<Ahí está>> Dijo Raven

<<No está sola>>

Caminamos hasta la cueva. Dentro había una fogata y junto a ella, el vampiro a medio hacer. Me miró, sin asombrarse. 

Me preguntaba cuánto tardarías en llegar - Ante sus palabras, gruñí. No podía comunicarme con mi forma de lobo - Está ahí. Me dijo, indicando un bulto junto al fuego.

Raven se acercó con suavidad. Tocó el rostro de Alex con la nariz.

- Está bien. Está dormida - Dijo el vampiro.

Raven se envolvió alrededor de Alex para darle calor. Ella se abrazó a su pelaje como sintiéndose confortada. 

- Veníamos de vuelta de comprar suministros y nos emboscaron. Usualmente es un camino tranquilo, pero los rebeldes dijeron, que alguien había dicho que una loba pasaría por allí. Estaban esperando a Alex. 

Gruñí de enfado.

- No sé quién pueda haber sido. Pero Alex se portó como una heroína. Podría haber huido, pero no lo hizo, los enfrentó y asesinó a la mitad de ellos. 

<<Claro que lo hizo… ella no huirá nunca más>> Me dije, orgulloso. Me envolví en ella e inspiré su exquisito aroma. Ahora sí, podría dormir bien. 

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