Mundo ficciónIniciar sesiónALEX
Una sensación cálida y reconfortante me rodeaba, como una exquisita manta nórdica mullida, que invitaba a descansar y un exquisito aroma a bosque y sándalo me envolvía¿Será que ese es el olor de mi pareja? Mi mente divagaba. Había sentido ese exquisito olor en algún momento, mientras mi loba estaba despierta, pero no era el olor de Ethan. Entonces ¿De quién?
En mi mente, un enorme lobo negro, más grande que cualquiera que hubiese visto jamás, me abrazaba. Jamás había visto a ese lobo negro… ¿Será que lo conoceré en el futuro? Debía estar alucinando debido a mi debilidad, tal vez moriría allí, pensé. Aunque incluso, si ese hubiese sido el momento de mi muerte, estaría feliz de morir abrazada en la calidez de ese enorme lobo. Cuando abrí los ojos y mi corazón se desalentó: Ya no había bosque, ya no había sándalo, ningún lobo me rodeaba con su calor. Estaba en una sala de hospital. Me senté desorientada. ¿Cómo había llegado hasta ahí?
Miré a mi alrededor y, junto a la ventana, sentado, mirando hacia el exterior estaba Kael.
- ¿Llevo mucho tiempo así? - Pregunté. Kael me miró animado.
- Alrededor de un día y una noche. Vinimos hasta aquí cuando terminó la tormenta, durante la mañana.
- ¿Me cargaste tú solo? - Pregunté intentando saber si el lobo negro había sido solo un invento de mi imaginación.
- Claro, tonta… ¿No recuerdas nada? Quedamos atrapados en la nieve. Pero te agradará saber que rescaté “los suministros” - dijo riendo - Solo faltan dos cervezas.
- Es una suerte - dije con una sonrisa. Entonces, el lobo negro había sido solo mi imaginación - hoy tengo entrenamiento. Debo salir del hospital o el retraso lo pagaré caro.
- No te preocupes por eso, hay un metro de nieve allá afuera, todo está suspendido. Tú solo descansa.
- Oh… de acuerdo - dije con una sonrisa. Me aliviaba saberlo. Aún no me sentía mentalmente preparada para encontrarme con Alfa Ryan.
Me recosté nuevamente. Kael salió de la habitación. Cerré los ojos, esperando volver a encontrarme con el lobo de mis sueños. Extrañamente y aunque fuese solo producto de mi mente, ese lobo me traía paz. En medio de tanto caos, mi mente se aquietaba hundida en su pelaje, oliendo su aroma a bosque y sándalo.
RYAN
- Ya despertó. Pero es mejor que siga descansando - dijo Kael, al salir de la habitación del hospital.
Lo miré y asentí. Cuidé a Alex toda la noche; envuelta en mi lobo, ella se acurrucó y no me soltó en ningún momento. Cuánto deseaba que así fuesen todas mis noches. A la mañana siguiente, cuando la nevada terminó, subí a Alex a mi lomo y llegué, en compañía de Kael hasta el hospital. Volví a la casa de la manada por algo de ropa y luego, regresé a esperar que despertara.
Kael me hizo una seña. Subimos, en silencio, a la azotea del hospital. Nos sentamos al borde del edificio y Kael me extendió una lata de cerveza. La bebí, estaba buena.
- glup glup glup… aaah… Esto sí es una cerveza - dijo Kael - No como el orín enlatado que compras para la manada.
- El encargado de los abastecimientos en la manada es Beta Max
- Pues, pésimo… no puedes tener un Beta con mal gusto para la cerveza.
- Te agradezco que la hayas protegido - Le dije, sinceramente
- No lo hice por ti - bebió
- Lo sé
- Además… no fue mucho lo que hice. Combatió a la par conmigo y diría que tal vez incluso asesinó a más lobos que yo.
- No tengo dudas de eso - dije, confirmando sus palabras.
- Ella recuerda que estuviste ahí.
- ¿Qué dijo?
- Me preguntó si había alguien más con nosotros.
- ¿Y tú…?
- Le dije que estábamos solos ella y yo.
- … bien - dije resignado y bebí.
- ¿Por qué haces esto, Alfa Ryan? - me dijo.
- ¿Hacer qué?
- Protegerla y huir - No quise responder a su pregunta, solo bebí otro sorbo de cerveza - Sé que no confías en mí.
- ¿Es tan evidente? - dije irónico
- Deberías hacerlo
- No eres el ejemplo de fidelidad, Kael.
- ¿Lo dices porque soy un doble espía?
- ¿Cómo puedo saber si trabajas para mi padre o para el rey vampiro?
- Estás aquí todavía ¿No? Y también Alex… - lo miré con recelo - ¿Qué crees que haría el rey vampiro si supiera la profecía que hay sobre ti… ya sabes, la loba blanca y todo eso…
- … - Permanecí en silencio.
- Tu padre confía en mí ¿Lo ves? Tengo mucha información que podría destruirte, sin embargo no la utilizo, porque le soy leal al Rey Licántropo - dijo serio, luego bromeó - Y a Alex… y a esta cerveza - bebió.
- ¿Le has dicho a Alex la profecía?
- … - sonrió sin responderme - Solo respóndeme algo, Alfa Ryan. Si la loba blanca aparece ¿Qué harás?
- No lo sé - dudé y me odié.
- No era la respuesta que esperaba - permanecí en silencio ante las palabras de Kael - Eres un idiota en verdad. Si yo tuviera, siquiera una oportunidad con Alex, no la desaprovecharía… y no lo haré por ti.
Se levantó y caminó de vuelta dentro del edifico.
<<Maldito hijo de chupasangre>> dijo Raven en mi interior <<¿Por qué no lo destrozaste?>>
<<Porque… él tiene razón>>







