47.
Cristel
La llamada de Alba, aunque alegre, me había dejado con una sensación de nerviosismo. No me gustaba nada la idea de que me tuvieran que entregar algo. ¿Qué cosa era tan importante que no podía esperar a que nos fuéramos? Mi ansiedad crecía cada vez más y de pronto temí que las cosas no fueran a salir bien, que Gian se diera cuenta de todo y que se dañara nuestro plan.
«No, no puede pasar. Alba es cuidadosa», pensé para calmarme.
—Señorita Lefebvre. —La voz de una chica me hizo voltear.
M