38.
Alba
—Alba, pareces nerviosa, ¿sucede algo? —me preguntó Gabrielle mientras desayunábamos a solas—. ¿No irás a trabajar?
—Decidí tomarme un tiempo —contesté—. Ya sabes, el embarazo.
—Oh, pues me parece muy bien —dijo entusiasmada.
—De todos modos, saldré por allí de vez en cuando. También seguiré aportando a casa, ¿qué les parece?
—Cariño, no te preocupes por eso. Además, Gian pronto te va a proponer matrimonio.
—¿Tú crees? —fingí entusiasmo, aunque se me aceleró el corazón de todos modo