Pov Abril
El trayecto hacia la clínica transcurrió entre el calor de los brazos de Nikolái y el dolor punzante en mi brazo izquierdo, pero mi mente solo tenía un objetivo fijo.
En cuanto nos detuvimos frente a las puertas principales, no esperé a que nadie me abriera y bajé corriendo con las pocas fuerzas que me quedaban. Subí por el ascensor sintiendo que los segundos eran horas eternas, esquivando al personal médico hasta llegar directo al pasillo de la unidad de cuidados infantiles.
Empujé