Pov Abril
El sonido de esas voces infantiles irrumpiendo en mi habitación fue como un balde de agua helada que nos despertó de golpe. Sin pensarlo, empujé a Nikolái lejos de mí, con el corazón martilleando en mis oídos por el miedo a que entraran y nos encontraran así, en esta situación tan comprometedora.
—¡Vístete rápido, por favor, hazlo ya! —le susurré con urgencia mientras saltaba de la cama para recoger mi ropa esparcida por todo el suelo.
Él no perdió ni un segundo, aunque su expresión t