Pov Abril
No sé cómo logré manejar hasta la propiedad de los Ivanoff sin estampar mi vehículo contra un muro. Mi mente se desconectó por completo desde el segundo exacto en que el teléfono vibró en mi mano y la voz rota de Carmen destrozó mi calma. Cuando ella me relató los gritos, las armas y el colapso del abuelo, sentí que la tierra entera se movía bajo mis pies, perdiendo el eje de la realidad de una forma violenta y aterradora. El pánico se transformó en un motor ciego y furioso que me obl