Pov Luigi
Cerrar la puerta del apartamento siempre me dejaba con una extraña sensación de vacío en el pecho. Vivir bajo el mismo techo con ella era una farsa muy bien ensayada que nos protegía del mundo exterior y de sus fantasmas. Desde el primer día entendí perfectamente que su corazón tenía un dueño absoluto e indiscutible. Aunque ella intentara negarlo mil veces ante el espejo, Sasha seguía habitando cada rincón de su alma herida.
Al principio intenté ganarme un espacio en su pecho, pero