Pov Abril
Los días siguientes se sintieron como caminar sobre una cuerda floja que amenazaba con romperse a cada paso. El ambiente en la mansión era pesado, cargado de una tensión asfixiante, aunque yo me esforzaba por mantener una sonrisa fingida frente a los gemelos. Jugaba con ellos, les leía cuentos y los bañaba, procurando que no notaran que su madre estaba viviendo un infierno privado. Sin embargo, por dentro, una amargura ácida me quemaba la garganta cada vez que la posibilidad de que el