Salí de la zona de visitas con el corazón, latiéndome a mil por hora. todavía sintiendo el calor de Nikolái impregnado en mi piel. Mi mente era un caos de planes, venganzas y promesas que esperaba cumplir pronto. Al llegar al vestíbulo principal, mis pasos se detuvieron en seco al encontrarme con el pequeño grupo que me esperaba.
Dimitry, en compañía de los abogados. Apenas me vieron, sus expresiones se tornaron rígidas, casi cadavéricas. Keller, el abogado encargado de la fianza, evitó mi mira