La luz de la mañana se filtraba por las persianas, anunciando el inicio de un día que cambiaría las reglas del juego. Nikolái se movía con una eficiencia inusual, pero lo notaba inquieto, como si estuviera preparando el terreno para una batalla. No me dijo ni una palabra sobre sus intenciones hasta que subimos al auto con destino a las oficinas centrales.
Al llegar, el cambio ya estaba allí, grabado en la placa metálica de la oficina principal. Mi nombre, «Abril Ivanoff», presidía la puerta de l