PHOEBE
La impresión de verlo sobre su rodilla fue fuerte. Una parte de mí solo quería tirarse sobre él y comérselo a besos, pero mi otra parte sensata quería negarse a su petición de inmediato. Para mi mala suerte sus labios me invitaron a besarlo y el resto fue completamente una locura. Sus caricias, sus besos y su manera en cómo controlaba la situación, me hicieron olvidar de todo a nuestro alrededor.
No nos importó estar en medio de la cocina, que alguien entrara sin avisar y nos encontrara