Mundo ficciónIniciar sesiónOmar Guzmán Galeano, siguió los pasos de su padre como el mejor jugador de futbol de España, se encontraba perdiendo la esperanza de encontrar a su persona especial. Siendo famoso, millonario y miembro de una familia muy poderosa, las personas solo se acercaban porque deseaban algo de él, conociendo puros amores falsos. Hasta que la boda de su primo Alan llegó. Durante la noche de ensayo, quedó cautivado por una hermosa y curvilínea mujer que iba acompañada de su hijo de 9 años. Quien al verlo no dudó en gritar su admiración por el futbolista. Phoebe Santiago es una madre soltera, enfermera y valiente mujer, para la que ser madre antes de graduarse de la preparatoria no fue sencillo. Rechazada por el padre de su hijo y su familia, no tuvo otra salida que alejarse y tomar el control de su vida a los 18 años. Ahora 10 años después de cerrar por completo su corazón para alguien más que su hijo. Se encontraba con la intensa mirada de cierto hombre que la tenía sudando y temblando nerviosa, despertando sensaciones y emociones que habían quedado dormidas desde antes de nacer su hijo.
Leer másSTEVENJamás llegué a pensar que podría vivir un momento como ese. Sosteniendo la mano de la mujer que se convirtió en todo para mí, mientras le practicaban una cesárea. Los errores del pasado siempre me perseguirán, pues esto era un momento que pude haber vivido anteriormente, pero estaba seguro que lo hubiera arruinado para los involucrados. Los años no solo me han dejado enseñanzas, sino también madurez y eso era algo que yo no tenía hace 10 años, madurez y control de mi vida.Ahora podía vivir esta vida, que era mía y de la familia que estaba comenzando a formar, gracias a mi hermosa estrella, mi esposa, mi Aida. Quien me devolvió la oportunidad de tener todo lo que una vez negué.El llanto de mi hijo fue como una melodía que llenó del más infinito amor y calor mi corazón. Sonreía entre lágrimas al ver su rostro cuando la enfermera lo puso frente a nosotros, luego me lo entregó y con brazos temblorosos lo sostuve. Cuando pusieron el pequeño y delicado cuerpo de mi hijo sobre mi pe
AIDATres meses después y como lo había intuido, así fue. Phoebe había decidido mudarse del edificio, para vivir con Omar. Ahora ellos tenían una casa muy bonita en las afueras de la ciudad y Noah nos visitaba y se quedaba con nosotros cuando él lo deseaba. Steven estaba dándole a Noah todo el cariño del que lo privó. Verlos hacer cosas juntos era muy agradable y me sentía muy contenta del hombre en que mi pareja se estaba convirtiendo. No todo había sido fácil pues se suscitaron algunas cosas que fueron difíciles, pero lo estábamos afrontando juntos aparte de que ya no tenía duda de que amaba a este hombre.Me moví un poco al sentir delicadas caricias sobre mi mejilla y como la cama detrás de mí se bajaba.—¿Cómo están mis amores? ¿me extrañaron? —dijo Steven recostándose sobre la cama, rodando mi cuerpo con su mano para acariciar mi enorme vientre y besando mi mejilla.—Te extrañamos mucho estas tres horas que te fuiste. —dije entre risas porque su nariz acariciaba mi cuello haciend
AIDAPhoebe y Omar salieron de la habitación acompañados de la doctora, quedando solo Steven conmigo.—¿Ahora que estamos solos me puedes explicar un poco de todo lo que se habló y no pude entender? —preguntó sin dejar de verme con temor—. Parece que se trata de algo serio y me gustaría saber. De hecho, me gustaría saber todo lo que tenga que ver contigo y nuestro bebé.Su mano fue a mi vientre y me queje ligeramente, aún tenía una ligera incomodidad, al tacto.—¿Te hice daño? —negué.—Aun duele un poco, es normal después del procedimiento. Contestando a tu pregunta, me enteré de que estaba embarazada un mes después de esa noche. Normalmente mi método de planificación es la inyección y la verdad es que lo olvidé por completo dos meses antes. No creí que hubiera posibilidad de quedar en estado, al escuchar por Phoebe días después de nuestro encuentro que no podías tener hijos, pero tremenda sorpresa me llevé. —dije sonriendo.Él se acercó y besó mis labios. Intenté resistirme, pero no
PHOEBESiete años después.—Mamá, llegaremos tarde. —escuché a mi hijo mayor decir.—Noah, tranquilo, faltan dos horas y estamos a 23 minutos del evento. Estamos bien con el tiempo. —dijo mi esposo, tratando de calmar a Noah.Era un día muy importante, firmaría su primer contrato como futbolista profesional y no podíamos estar más orgullosos y emocionados por él. —Si, Nono, no es culpa de mamá que Leía ensucie su pañal antes de irnos. —dijo mi hijo Blas de nueve años.—Ya, estamos listas. —mencioné llegando a la sala.—¿Y es necesario que estén todos? —dijo Noah y Juan, mi pequeño de seis años fue el primero en hablar.—¿No nos quieres contigo, Noah? —preguntó haciendo un puchero y corriendo a su habitación. Juan era el más emocional de mis hijos, él y Noah tenían un vínculo especial; el amor por el fútbol.—¡Juan! —llamó Noah, pero luego Luca quien era el más terco y rebelde de mis hijos caminó hasta su habitación.—Ya no quiero ir yo tampoco.—Juan, Luca. Vengan acá. —los llamó Oma
Último capítulo