PHOEBE
Siete años después.
—Mamá, llegaremos tarde. —escuché a mi hijo mayor decir.
—Noah, tranquilo, faltan dos horas y estamos a 23 minutos del evento. Estamos bien con el tiempo. —dijo mi esposo, tratando de calmar a Noah.
Era un día muy importante, firmaría su primer contrato como futbolista profesional y no podíamos estar más orgullosos y emocionados por él.
—Si, Nono, no es culpa de mamá que Leía ensucie su pañal antes de irnos. —dijo mi hijo Blas de nueve años.
—Ya, estamos listas. —men