OMAR
No supe cuántos golpes le di. Solo fui consciente que Sonia me empujó al suelo para evitar que siguiera golpeándolo.
—¡¡Omar!! ¡Ya déjalo, lo vas a matar! —dijo Sonia cayendo encima de mí.
—Estas despedido maldito imbécil, Phoebe en ningún momento se ha metido contigo, como para que le hagas esto. No soy estúpido, sé muy bien que esto lo hiciste para molestarla. —Sonia va hasta donde él para ayudarlo.
—Si, lo hice, porque esa mujer no te conviene.
—¡No! Ella no es el problema. El problema