ISABELLA
Había estado caminando por el bosque durante un día y medio y las piernas me estaban empezando a doler muchísimo.
Unos pocos guardias fueron enviados tras de mí cuando escapé, pero logré evitarlos escondiéndome en los arbustos espesos.
Ahora no tenía idea de dónde estaba ni de cómo iba a salir del bosque.
Peor aún, no tenía idea de a dónde iba a ir. Me preguntaba si debería regresar al mundo humano o si debería ir a buscar a Pedro Genaro.
Sin embargo, Pedro Genaro estaba en medio de un