ISABELLA
—¿Qué? —Estaba segura de que mi corazón se saltó más de un latido cuando escuché esas palabras.
Freya miró a mi hijo y sacudió la cabeza.
—Debería haber sabido que algo así iba a suceder —murmuró.
—Estabas en una situación muy mala en aquel entonces, e incluso tuviste que dejar la manada para sobrevivir. Si él hubiera crecido en la manada, rodeado de otros de su clase, entonces tal vez su situación no se habría vuelto así... —Freya sacudió la cabeza una y otra vez mientras decía esto,