ISABELLA
Mis manos temblaban de puro miedo, y las entrelacé para evitar quedar en ridículo.
Mi rostro estaba pálido y, mientras permanecía en el pasillo del hospital viendo a la gente enferma ir y venir, una sensación de vacío apareció en mi pecho.
Mi hijo siempre había estado sano... nunca antes habíamos tenido un motivo para venir aquí, y por la forma en que Asher estaba actuando... siendo tan reservado y negándose a decirme lo que estaba pasando delante de Eric, supe que era algo grave.
—¿Pu