Dos semanas de incertidumbre.
Estoy acostada en un sofá en frente de el, a pesar que ya tengo un cuarto para mí sola con todas las comodidades no he querido moverme de aquí.
Dos malditas semanas esperando ver sus ojos verdes con un destello de oscuridad en ellos, Pero solo me recibe su cara fría y pálida por las mañanas.
Cada día aprieto su mano y le hablo acaricio su piel y lo mantengo limpio. Cada 3 horas viene un médico a hacer un chequeo de todo a todo ya que se les hace raro que no despierte ya que su herida a mejo