Mientras Amelia estaba en su despacho concentrada en su trabajo, revisando documentos, su mente seguía pensando en lo que le podía haber pasado a Lukas, Alanys y al resto de la manada como para huir así. Sin embargo, estaba ligeramente tranquila porque sentía que estaban a salvo ahora que estaban lejos de Seth. Pero esa tranquilidad se quebró abruptamente cuando la puerta se abrió de golpe. Deimos irrumpió en el despacho como un vendaval, su cabello estaba despeinado y su rostro estaba marcado