En los pasillos del castillo de Blood Moon, un aire de inquietud impregnaba cada rincón. Las antorchas, que solían arder con un brillo majestuoso, ahora parpadeaban débilmente, como si sintieran la tensión que emanaba de sus habitantes. Magnus caminaba de un lado a otro en el salón principal, el eco de sus pasos resonando en el vacío. Su mente estaba llena de preocupaciones, tantas que parecían atropellarse entre sí, incapaz de darles sentido. Llevaba días sin descansar adecuadamente; los círcu