46: Ejecútenlos a todos
Bajo la luz tenue de las antorchas, los prisioneros fueron escoltados a las mazmorras del castillo, donde Amelia ya esperaba. Su figura destacaba entre las sombras, envuelta en su capa negra que ondeaba ligeramente con el viento nocturno que se colaba entre los barrotes de las ventanas pequeñas. La mirada impasible de Amelia recorría a los cautivos, analizando sus rasgos y expresiones. Sin embargo, al verlos de cerca, sus ojos se endurecieron con un destello de reconocimiento, eran soldados de S