El golpe de energía que lanzó Aamon retumbó a través del salón, arrancando las antorchas de los muros y partiéndolas en dos. El suelo se fracturó como si estuviera vivo, y de la grieta emergió una sombra oscura, una energía que se enredó alrededor de Mia y Seth, atrapándolos como un remolino de pura ira.
El mundo cambió en un parpadeo. La arquitectura demoníaca se desvaneció, y de repente, el frío del bosque de Velkan reemplazó el aire sulfuroso del abismo. Pero el viaje no había debilitado a M