Me encuentro sentado en esta celda fría y apestosa, con mis manos aún esposadas. No puedo creer lo que está sucediendo. El oficial que me detuvo resulta ser el hermano de Tania, la misma persona que ha estado amenazándome y chantajeándome. Esto no puede ser una simple coincidencia.
En medio de este sitio, la tensión se hace presente. Miro fijamente al oficial, y en ese momento, me doy cuenta de que todo esto ha sido una trampa cuidadosamente planeada. El hermano de Tania quiere mantenerme